Un comunista en calzoncillos

“Ese verano, el verano siguiente a que lo despidieran de su trabajo, mi padre sostuvo la economía familiar vendiendo turboventiladores.”

Uma mistura de ficção e realidade. Assim Claudia Piñeiro organizou suas memórias para escrever Un comunista en calzoncillos tendo seu pai como a figura central de um época já um pouco distante na sua vida.

La memoria es débil y los libros que se basan en la realidad con frecuencia son sólo pequeños atisbos y fragmentos de cuanto vivimos y oímos.

Natalia Ginzburg, Léxico familiar

(reseña en español abajo)

A autora argentina é Contadora de formação e escritora por convicção. Nos anos em que teve que decidir seu curso, considerava que não era muito conveniente se formar como socióloga e, desde aí, seguiu os estudos para trabalhar com os números. Mais tarde, as palavras terminaram por prevalecer; assim que em 1991 publicou seu primeiro livro e não parou mais.

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(Crédito: Rodrigo Fernandez)

O momento não conveniente em referência era a ditadura na Argentina, estabelecida a partir do golpe militar em 1976 e que perdurou até 1983, exatamente quando Claudia se formou na Universidad de Buenos Aires. Mas, para comentar sobre o livro, é necessário retroceder um pouco mais no tempo: especificamente ao momento quando começou este período.

La abuela me enseñó: “la memoria es como la lengua, siempre va a la muela que más duele”.

Guillermo Saccomano, Situación de peligro

Un Comunista en calzoncillos é um romance baseado nas memórias da autora quando ela tinha 16 anos e se deu o golpe. Seja pela razão mais óbvia, o esquecimento, seja pela mais complexa, a emoção, o processo criativo de escritura de Claudia a conduziu por um caminho de escrever um livro auto-biográfico com elementos de ficção.

A história gira em torno da relação da autora com a família ainda que mais fortemente com seu pai. Na parte chamada Mi Padre y la bandera, Claudia volta ao verão de 1976 quando se discutia entre as cidades de Buzarco e Rosario, a primazia pelo primeiro Monumento a Bandeira do país. O de Buzarco estava na praça do ombú, uma árvore típica dos pampas argentinos, verdadeiramente importante para Claudia, como símbolo de sua infância.

“Mi patria era esa, el ombú de la plaza.”

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Também se conta como seu pai sustentava a família, se relacionava com sua mãe, sobre seus avós e irmão. Aconteciam os conflitos normais em todas as famílias. Viviam uma vida sem nenhum luxo, ou seja, com dificuldades inerentes aos que pertenciam às classes sociais mais baixas.

O pai de Claudia é quem faz para ela a conexão histórica entre seu mundo particular e o universo ao seu redor. Além dos conflitos pessoais e familiares, a família enfrenta a realidade de uma ditadura que não somente censurou a liberdade de expressão mas também provocou, como todas as ditaduras que se estabeleceram pela América do Sul mais ou menos no mesmo momento, o desaparecimento daqueles que resistiram e a violação dos direitos humanos. Nesse momento, a Claudia “autora” mostra uma Claudia “menina” que não entende o que se passa, que tem medo, que não sabe o que pode ou não falar ou fazer em uma sociedade ameaçada.

“Decime, ¿tus padres son comunistas? Me quedé helada; ésa, “comunista”, era la palabra que yo sabía que no había que pronunciar. Nunca jamás decir que mi padre era comunista. Pero el miedo en lugar de paralizarme me hizo reaccionar y respondí. Dije que no.”

Dado este contexto, se abrem as Cajas chinas que é a segunda parte da história e se explicam em fragmentos os pequenos detalhes que ajudam a entender a parte anterior, desde a origem da família como imigrantes até os acontecimentos históricos que contribuem para situar no tempo sem o que não se compreenderia a relação da filha com seu pai.

Un comunista en calzoncillos, a julgar pela fotografia que virou a capa do livro, é mais uma história centrada no resgate da memória, principalmente, quando não é mais possível resgatá-la com aqueles que convivemos de maneira que pudéssemos falar, perguntar, discutir, concluir. Enfim, compreender.

“Alguna vez que le pregunté a mi madre si de verdade mi padre era comunista, ella me contestó: Dejálo que se lo crea. Y él no sólo se lo creía, sino que además nos lo recordaba cada vez que podía. Un comunista declarado, enfático pero no practicante, la opción más absurda: correr los riesgos de decirlo sin haber hecho ningún acto heroico que justificase estar en peligro. Ni siquiera pegar un póster en la pared. Un comunista en calzoncillos.”

O que importa então é este jogo de abrir as caixas e trazer estas memórias para projetá-las e colocá-las em seus devidos lugares. Para Claudia, o mais importante era conquistar a seu pai e tê-lo ao lado do ombú. Em sua imaginação, ela conseguiu.

Cosas que me pasaron durante la infância, me están sucediendo recién ahora.

Arnaldo Calveyra, Iguana, iguana


 

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Título Original: UN COMUNISTA EN CALZONCILLOS (sem tradução para o português)

Autor: CLAUDIA PIÑEIRO

Gênero: Ficção / Biografia

Nr. Páginas: 194

Ano: 2013

Editora: Alfaguara

ISBN: 9786071126566

Para ver o link do livro na página da Editora Alfaguara, clique aqui.


Reseña en español

Una mezcla de ficción y realidad. Así Claudia Piñeiro organizó sus memorias para contarlas en Un comunista en calzoncillos teniendo a su papá como la figura central de un momento ya un poco lejano de su vida.

La memoria es débil y los libros que se basan en la realidad con frecuencia son sólo pequeños atisbos y fragmentos de cuanto vivimos y oímos.

Natalia Ginzburg, Léxico familiar

La autora argentina es Contadora de formación y escritora por convicción. En los años en que le tocaba decidir su curso, consideraba que no era muy auspicioso formarse como socióloga y, desde ahí, siguió los estudios para trabajar con los números. Más tarde, las palabras terminaron por prevalecer; así que en 1991 lanzó su primer libro y no paró más.

El momento no auspicioso era la dictadura en Argentina, establecida a partir del golpe militar en 1976 y que perduró hasta 1983, exactamente cuando Claudia se formó en la Universidad de Buenos Aires. Ahora bien, para hablar de la novela, es necesario retroceder un poco más en el tiempo: específicamente al momento donde empezó este período.

La abuela me enseñó: “la memoria es como la lengua, siempre va a la muela que más duele”.

Guillermo Saccomano, Situación de peligro

Un Comunista en calzoncillos es una novela basada en las memorias de la autora cuando ella tenía 16 años y se realizó el golpe. Sea por la razón más obvia, el olvido, sea por la más compleja, la emoción, el proceso creativo de la escritura de Claudia la condujo por un camino de escribir un libro autobiográfico con elementos ficcionales.

La novela gira en torno de la relación de la autora con la familia aunque más fuertemente con su papá. En la parte llamada Mi Padre y la bandera, Claudia vuelve al verano de 1976 cuando se discutía entre las ciudades de Buzarco y Rosario, la primacía por el primer Monumento a la Bandera del país. El de Buzarco estaba en la plaza del ombú, un árbol típico de los pampas argentinos, verdaderamente importante para Claudia, como símbolo de su infancia.

“Mi patria era esa, el ombú de la plaza.”

También se cuenta cómo su padre sostenía la familia, se relacionaba con su madre, sobre sus abuelos y hermano. Se sucedían los conflictos que hay en todas las familias. Vivían una vida sin ningún lujo, es decir, con dificultades inherentes a los que pertenecían a las clases sociales de los proletarios.

El padre de Claudia es quien hace para ella la conexión histórica entre su mundo particular y el universo de alrededor. Además de los conflictos personales y familiares, la familia enfrenta la realidad de una dictadura que no solamente censuró la libertad de expresión sino también provocó, como todas las dictaduras que se desplegaron por América del Sur más o menos en el mismo momento, el desaparecimiento de aquellos que resistieron y por la violación de derechos humanos. En ese momento la Claudia “autora” muestra una Claudia “niña” que no entiende lo que pasa, que tiene miedo, que no sabe lo que puede o no hablar o hacer en una sociedad amenazada.

“Decime, ¿tus padres son comunistas? Me quedé helada; ésa, “comunista”, era la palabra que yo sabía que no había que pronunciar. Nunca jamás decir que mi padre era comunista. Pero el miedo en lugar de paralizarme me hizo reaccionar y respondí. Dije que no.”

Dado este contexto, se abren las Cajas chinas que es la segunda parte de la novela y se explican en fragmentos los pequeños detalles que ayudan a entender la parte anterior, desde el origen de la familia como inmigrantes hasta los hechos históricos que contribuyen para situar en el tiempo sin lo cual no se comprendería la relación de la hija con su padre.

Un comunista en calzoncillos, a juzgar por la fotografía que se convirtió en la portada del libro, es más una novela centrada en el rescate de la memoria, principalmente, cuando no es más posible hacerlo con aquellos que convivimos de manera que se pudiera hablar, preguntar, discutir, concluir, o sea, comprender.

“Alguna vez que le pregunté a mi madre si de verdade mi padre era comunista, ella me contestó: Dejálo que se lo crea. Y él no sólo se lo creía, sino que además nos lo recordaba cada vez que podía. Un comunista declarado, enfático pero no practicante, la opción más absurda: correr los riesgos de decirlo sin haber hecho ningún acto heroico que justificase estar en peligro. Ni siquiera pegar un póster en la pared. Un comunista en calzoncillos.”

Lo que importa entonces es este juego de abrir las cajas y traer estas memorias para proyectarlas y ponerlas en sus debidos lugares. Para Claudia, lo más importante era conquistar a su papá y ponerlo al lado del ombú. En su imaginación, lo logró.

Cosas que me pasaron durante la infância, me están sucediendo recién ahora.

Arnaldo Calveyra, Iguana, iguana

3 comentários em “Un comunista en calzoncillos

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  1. Olá! Me identifiquei com a autora por ser contadora, dificilmente encontramos contadores escritores. Tenho visto que muitos autores ao escreverem sobre momentos que vivenciaram na ditadura, o fazem como um resgate interno, geralmente de um familiar ou de uma convivência que não existe mais. Regimes autoritários de governo sempre deixam rastros marcantes na vida das pessoas e na história. É bom que leiamos livros sobre esta temática para nunca fazermos parte daqueles que clamam pela volta da ditadura, como tem acontecido no Brasil atualmente. Abraço!

    Curtido por 1 pessoa

    1. Eu também achei que a autora foi de uma incrível coragem em dar essa guinada em sua vida mas a lógica está na palavra assim como nos números, concorda?
      E é bem relevante que a literatura seja um meio de preservar as memórias desses tempos sombrios para que possamos avançar. Obrigada pelos seus comentários, Maria! Pensamos de forma muito parecida. 😉

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